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Nuestra Historia

El año 1975 marcó un hito en la historia de la industria gráfica bogotana: varios empresarios decidieron unirse para convertirse en un solo gran David capaz de enfrentar de tú a tú la destructiva especulación en los precios de los insumos. Ese David se llamó Cooperativa de Impresores y Papeleros de Bogotá (CIPB), y desde un principio nació para triunfar, aún pasando de vez en cuando el trago amargo de los imprevistos.

Nació mucho más que por nacer, fue el fruto de un sesudo estudio, investigación más compromiso en la solidaridad. Sus pioneros fueron 89 socios que el 11 de octubre de ese año suscribieron el acta de fundación, y siete meses después arrendaron la primera bodega, y mes y medio más tarde compraron el primer furgón de carga.

Su promotor fue Gustavo Arbeláez Ramírez (q.e.p.d.), quien nueve años antes había liderado la creación de Coimpresores Antioquia y quedaba así inscrito en el trabajo asociativo colombiano como el gestor de este modelo de negocio ?el cooperativismo? en el sector gráfico del país. Tan convencido estaba de sus beneficios que vino a Bogotá a implantarlo. Reunió a varios empresarios de esta ciudad, una amalgama de boyacenses, bogotanos, costeños, huilenses y de otros departamentos, y les propuso la idea, que de inmediato fue acogida con entusiasmo por muchos empresarios de ese sector. Uno de ellos contó hace varios años una anécdota que tipifica el espíritu asociativo de la entidad: “Me acuerdo mucho de una vez en que la situación estaba difícil para reenfocarnos en lo que debía ser nuestra misión como asociados. Entonces, para calmar los ánimos, le regalé a la Cooperativa una balanza, como símbolo de la equidad”.

Equidad que, además de ser un valor en alguna forma de conciencia, ha sido motor para que la Cooperativa haya dado pasos gigantescos y concretos en su crecimiento: en el mismo año que logra la personería jurídica (1976) empieza a comercializar tintas, papel cortado y papel de envolver, y dicta los primeros seminarios de integración cooperativa. Tres años después ya importa papeles y cartulinas. En ese lapso ocurren situaciones muy especiales y merecedoras de figurar en su historia. Por ejemplo, eleva la primera protesta pública, por medio de Feimprepal, por el alza excesiva en los precios del papel, que remata más tarde con la reversión del alza en el precio de este insumo.

En esas fechas, además de adquirir herramientas de alta calidad para sus operaciones, entre otras compras importantes, guillotinas, convertidora de papel, más furgones, y vender sus primeras máquinas tipográficas, de igual modo acrecienta la parte relacionada con sus asociados como personas: contrata un seguro de vida colectivo, crea el Centro de Capacitación Técnica en Artes Gráficas, los comités de solidaridad y de educación, y al finalizar el siglo XX la CIPB se convierte en el segundo distribuidor de papel en Bogotá.

Todos estos logros, apenas una parte mínima, porque se necesitaría mucho espacio para registrar lo que son estos 39 años de exitosa existencia de la Cooperativa, corresponden a lo que es la primera parte de su historia, que podría finalizar en lo que para muchos es el segundo hito de su existencia: la nueva sede, con un tremendo logro: es propia. En 2003 adquiere un lote en la carrera 31 con calle 22D. En 2004 inicia la construcción de sus instalaciones, y en 2005 se inauguran, justo cuando cumple 30 años.

Acertó de manera destacada Carolina Mayorga Rodríguez, profesora asociada de lingüística de la Universidad Nacional de Colombia, cuando cinco años antes señaló que “como entidad social y como empresa, la CIPB ha sido más que fiel a los valiosos principios que alimentan la filosofía cooperativa en el propósito de la contribución de todos para el beneficio de todos, en un ininterrumpido proceso de cualificación, indispensable siempre que se trate de asegurar la permanencia de los mejores valores de la colectividad y del individuo”. Para finalizar con esta sentencia contundente: “Mucho debe nuestro país y el gremio a la Cooperativa de Impresores y Papeleros de Bogotá”.

Acertó en todo. Ahora que toca los 39 años de existencia, Jesús Sánchez, gerente, es categórico cuando afirma: “Mantenemos buenos resultados pese a la crisis económica mundial”. Esto es el resultado de que tanto directivas como asociados se han aplicado a actuar con firmeza y buen juicio frente al reto que significa enfrentar las nuevas modalidades de negocios que conlleva la globalización con el uso de nuevas tecnologías ?la CIPB está a la vanguardia de su implementación? y el libre comercio. Para ello la entidad trazó una planeación estratégica cuyo desarrollo le da ventaja comparativa y competitiva que se traduce en mejores resultados.

En este sentido en 2010 se agruparon tres grandes premisas estratégicas: adopción de un proceso de planeación, fortalecimiento del gobierno corporativo, y sostenibilidad empresarial. Para cada una de estas iniciativas se desarrollaron varias actividades a las cuales se les hizo un seguimiento continuo, y durante el proceso se pasó de tres premisas a ocho estrategias, se desarrolló un tablero de indicadores por áreas y un cuadro de mando financiero que le permite medir los resultados operativos y una empresa más competitiva.

En cuanto al presente de Coimpresores Bogotá, que es la base de su historia futura, James Rubio Soto, presidente del Consejo de Administración, señala que “la formulación y ejecución de un plan estratégico nos ha permitido consolidar las ideas que los asociados tenemos sobre el desarrollo de nuestra Cooperativa, unificando criterios, como la necesidad de nuevos servicios, de nuevos ingresos diferentes del negocio propio del papel, y el retorno de beneficios directos a los asociados dentro de las normas corporativas. El seguimiento constante y la participación de los asociados que conforman los comités garantizan los resultados”.

Esta, a grandes rasgos, es la historia que está haciéndose en el número 22B-15 de la carrera 31: una imponente edificación de cuatro pisos con una bodega enorme, parqueadero, auditorio, área social y la sección de administración.

Revista Técnicas Gráficas, Edición No. 218
Julio - Septiembre, 2014

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